Si es tu primera vez en Montmartre, prepárate para enamorarte. Este rincón del norte de París tiene algo que lo hace diferente: una mezcla de tranquilidad de pueblo con energía artística que se respira en cada esquina.

Sin embargo, hay tantos lugares por descubrir que puede resultar abrumador.
Es justamente por eso que en este artículo me enfoco en presentarte sus 15 atractivos más destacados (entre lugares populares y joyas escondidas).
Antes de entrar de lleno a este artículo quiero que sepas que:
1. Place des Abbesses

La Place des Abbesses es uno de los principales lugares donde los turistas inician o terminan su visita al barrio de Montmartre.
¿La razón? Se ubica justo al lado de la estación de metro Abbesses (línea 12), lo que facilita los traslados desde/hacia el centro de París.
En la plaza se celebra un mercado de pulgas conocido como Brocante des Abbesses, las fechas varían así que es mejor revisar la programación en su página web.
Aquí también tiene lugar el Marché de Noël des Abbesses (Mercado Navideño), el cual se realiza de fines de noviembre a fines de diciembre.
2. Muro de los Te Amo

A pocos pasos de la Place des Abbesses, entre jardines tranquilos, se encuentra uno de los lugares más románticos de París: el Muro de los Te Amo (Le Mur des Je t’aime).
Este consiste en un mural de 40 m² compuesto por más de 600 azulejos en el que se puede leer “te amo” en más de 250 idiomas y dialectos.
Puede que no sea el lugar más rimbombante del barrio pero sí es un bonito lugar para tomarse una foto en pareja.
3. Plaza Louise Michel

A medida que se asciende hacia la cima de Montmartre, se abre frente al visitante un amplio espacio verde enmarcado por escalinatas, flores y un aire melancólico: la Plaza Louise Michel.
Este parque ajardinado está ubicado justo al pie de la Basílica del Sagrado Corazón y ofrece una de las postales más clásicas de París, con su césped en terrazas y el monumento blanco dominando el horizonte.
Puedes usar sus escalones para subir a la cima de la colina pero si tienes algo de tiempo, montar un picnic en este parque no viene mal.
4. Funicular de Montmartre

El funicular de Montmartre es la alternativa para quienes no quieran subir los 197 escalones que separan la base de Montmartre con su cima.
Lo malo, por así decirlo, es que el trayecto solo dura 90 segundos así que no podrás disfrutarlo por mucho tiempo.
Aún así, el funicular es un gran alivio cuando visitas Montmartre con niños, personas mayores o en silla de ruedas.
Eso sí, ten en cuenta que necesitarás un billete Metro-Tren-RER o un abono de transporte público (leer más).
5. Escaleras de la Rue Foyatier

Las escaleras de la Rue Foyatier, ubicadas al lado del funicular, son otra alternativa para subir a la cima.
Honestamente, caminar por estas escaleras es una tarea bastante exigente debido a la pendiente pero sus faroles parisinos y árboles por todos lados le dan un encanto singular.
Si eres un viajero cinéfilo, déjame decirte que estas son las escaleras que John Wick utiliza para llegar a su enfrentamiento final en la cuarta película.
6. Basílica del Sagrado Corazón

En la cúspide de la colina se alza la majestuosa Basílica del Sagrado Corazón (Basilique du Sacré-Cœur), uno de los monumentos más emblemáticos de París.
No solo se trata de una edificación imponente sino que si sumas los 130 metros de la colina a los 80 metros de su cúpula, tienes como resultado uno de los mejores miradores de París.
Subir a su cúpula no es gratuito (6 €/persona) pero ver la ciudad desde la explanada de la basílica no tiene nada de malo.
Igual podrás ver la Torre Eiffel, la Torre Montparnasse y otros edificios/monumentos emblemáticos.
7. Place tu Tertre

A pocos pasos del Sacré-Cœur se encuentra la Place du Tertre, el corazón artístico y bohemio de Montmartre.
Esta pequeña plaza empedrada fue durante siglos el epicentro de la vida creativa del barrio, hogar de grandes artistas como Picasso, Modigliani y Utrillo.
Hoy en día la plaza está llena de pintores callejeros vendiendo sus pinturas y, si llegas a un acuerdo sobre el precio, te pueden realizar un autoretrato.
Los alrededores de la plaza cuentan con cafés con terrazas y bistros en donde hacer una pausa después del ascenso a la cima de la colina.
8. Viñedos Clos Montmartre

Clos Montmartre es el único viñedo activo de Montmartre, aunque pequeño, conserva la esencia rural que tenía el barrio antes de convertirse en parte de París.
Su producción también es limitada, con poco más de 1000 botellas al año, las cuales son subastadas en el Festival de la Vendimia (Fête des Vendanges), evento celebrado todos los años en el mes de octubre.
Lo malo, por así decirlo, es que el viñedo no suele abrir sus puertas al público pero sí se puede observar desde la calle.
9. Museo de Montmartre

A tan solo unos pasos del viñedo se halla el encantador Museo de Montmartre, un lugar imprescindible para quien desee entender la historia y el alma del barrio.
Instalado en dos edificios históricos —la Maison du Bel Air y el Hôtel Demarne, el museo ofrece un recorrido fascinante por la vida bohemia del Montmartre de finales del siglo XIX y principios del XX.
Uno de los espacios más cautivadores del museo es el Café Renoir, ubicado en el jardín donde el pintor creó obras como El columpio y El jardín de la rue Cortot.
Aquí puedes tomar algo tranquilo rodeado de flores, esculturas y la silueta de los viñedos al fondo.
Personalmente recomiendo el Café Renoir por sobre los cafés ubicados en la Place du Tertre ya que los otros suelen estar más orientados a turistas (precios altos y calidad regular).
10. La Maison Rose

La Maison Rose es uno de esos rincones que parece sacado de un cuento ilustrado.
Esta pequeña casa color rosa pastel, ubicada en la esquina de Rue de l’Abreuvoir y Rue des Saules, ha sido inmortalizada en miles de postales, pinturas y fotos de Instagram.
Pero no es solo una fachada bonita; este restaurante histórico ha acogido durante décadas a artistas, escritores y soñadores que encontraban en su terraza un rincón íntimo para compartir ideas o simplemente observar la vida pasar.
11. Rue de l’Abreuvoir

Considerada una de las calles más bonitas y fotogénicas de París, la Rue de l’Abreuvoir serpentea por Montmartre entre fachadas cubiertas de hiedra, faroles antiguos y una calma que parece ajena al bullicio de la ciudad.
Esta callecita adoquinada es perfecta para una caminata sin prisas, especialmente al atardecer, cuando la luz suave realza los colores y convierte cada rincón en una postal viva.
Que no te sorprenda ver parejas realizando sesiones de fotos en esta calle.
12. Moulin de la Galette

A diferencia de su hermano más famoso, el Moulin Rouge, el Moulin de la Galette ofrece una experiencia mucho más auténtica y ligada a la historia real de Montmartre.
Se trata de uno de los últimos molinos originales del barrio, y su historia se remonta al siglo XVII, cuando aún se usaban para moler grano.
En el siglo XIX, este lugar se transformó en un guinguette, es decir, una sala de baile popular al aire libre, donde los parisinos venían a divertirse los fines de semana.
Hoy en día el molino se encuentra en propiedad privada así que no puede visitarse por dentro.
No obstante, al lado del molino hay un restaurante con el mismo nombre justo al lado que mantiene viva la tradición culinaria y festiva del lugar.
13. Café Des 2 Moulins

El Café des 2 Moulins es famoso por ser el lugar de trabajo del entrañable personaje Amélie Poulain en la película Amélie de Jean-Pierre Jeunet.
Ubicado en Rue Lepic, este café de esquina ha mantenido gran parte de su atmósfera retro, y aunque ha sufrido algunas transformaciones desde el rodaje, aún conserva esa calidez especial que lo hace icónico.
Más allá del guiño cinematográfico, el Café des Deux Moulins es un lugar perfecto para hacer una pausa durante la ruta por Montmartre.
Puedes tomarte un café, un crème brûlée (como el que Amélie rompe con la cuchara), o simplemente sentarte a observar el ir y venir de los transeúntes.
14. Moulin Rouge

Ninguna visita a Montmartre estaría completa sin contemplar la mítica fachada del Moulin Rouge, con su icónico molino rojo girando sobre el techo.
Inaugurado en 1889, este cabaret fue cuna del cancán francés y uno de los grandes símbolos de la Belle Époque.
Hoy en día, el Moulin Rouge sigue ofreciendo espectáculos llenos de plumas, lentejuelas y coreografías espectaculares, con la posibilidad de reservar cenas con show incluido.
Aunque no entres al espectáculo, tomarse una foto frente a su icónica fachada es un “must”.
15. Boulevard de Clichy

El Boulevard de Clichy marca el límite sur de Montmartre y es una vía cargada de contrastes.
En esta arteria bulliciosa conviven teatros, tiendas eróticas, librerías independientes, bares de barrio y cafés tradicionales.
Aquí puedes encontrar desde pequeños cines hasta espectáculos de cabaret, además de murales callejeros y fachadas que narran la historia del siglo XX parisino.
Además, aquí se encuentra la estación de metro Blanche (línea 2), la cual puedes usar para dirigirte al centro de París.
